22 de febrero - 4 meses más tarde...
Dije que sería todo igual... Un día más, un día menos, no iba hacer la diferencia. El margen de tiempo no corre igual para todos. Las fechas determinan acciones en ellos pero no en mí. Sin embargo, el hecho de recordarlo me fue inevitable, y sin notarlo, pasé a ser parte de ese montón de gente, que de alguna forma lo sentía... ¿Del mismo modo que yo? Lo dudo... Pero no es lo importante.
Recuerdo por lo menos, haber estado ahí. Y en el instante más destacado para mí, juré que jamás olvidaría esos ojos, esa mirada: la que me enseñó a ser quien soy, la que definió mis ideales, la que me ayudó a elegir mi camino, la que en otros aspectos, me enseñó a sonreír. Por todo eso que aprendí de ella, por todo eso que sentí al contemplarla, juré grabarla en el recuerdo, y no estaba dispuesta a perder tal apuesta...
La inmortalicé sin más, su rostro no era importante, solo lo que había detrás. Aunque mucho haya cambiado él por fuera, nunca perdió su esencia. Empiezo a creer que es lo único que no se pierde a lo largo de esta vida, o por lo menos, lo que debemos evitar perder, ya que es lo más íntimo que tenemos de cada uno, lo que nos hace en verdad diferentes unos de otros.
Si hoy me preguntan los detalles, dudo que pueda describirlos. En primer lugar, porque no estaba lo suficientemente conciente como para notarlos en el momento, mucho menos para recordarlos. Y además, lo poco que recuerdo es tal vez demasiado ilusorio para relatarlo. Pero si hay algo que nunca olvidaré, es ese sentimiento: el sentimiento de libertad que había anhelado durante tanto tiempo, el hecho de sentirme plena, completa, el poder ser yo por primera vez, sin sentirme restringida por las leyes sociales, sin ser delimitada por mis miedos o mi mente, el no poder ser más feliz de lo que en ese momento era.
Poco a poco, a través del tiempo, mi luna fue menguando. La plenitud se desvanecía, pero dejó el rastro la felicidad, para que a través de mis memorias yo pudiera regresar a ella. El recordar ese día, el sentirme viva otra vez, el saber que ocurra lo que ocurra, esta vida habrá valido la pena. Porque además de haber tocado fondo, pude gritar hasta estallar. El hecho de que sean ellos quienes lograron esto, me hace quererlos un poco más.
Mientras todos lloran de pena, yo lloro de felicidad... :'D



